jueves, 20 de diciembre de 2018

"NOCHE DE REYES" Mª JOSÉ RUBIO SÁNCHEZ

Cuentan los vecinos y no paran de contar que hace un tiempo hubo un niño llamado Carlos.
Este niño tenía un chupete mágico, cuando tenía sueño se lo ponía y se dormía. Si lloraba porque se había caído jugando en el patio se lo ponía e inmediatamente dejaba  de llorar. Si se sentía cansado, irritado o aburrido se lo ponía. Si echaba de menos a su mamá en el cole se lo ponía. Si... se lo ponía.
A todas horas lo veías con su chupete, en todas las fotos salía con él, no podía ir a ningún sitio sin su "tete", como él le solía llamar.
Un día el chupete tuvo un sabor muy raro y el niño Carlos lo escupió con cara de asco. Su papá había estado hablando con la doctora y ella le recomendó ponerle un poquito de vinagre. Como Carlos era muy listo y muy limpio llevó su "tete" al lavabo y con un poquito de agua le quitó ese horrible sabor, una y otra vez siempre que a su papá se le ocurría ponerle gotitas de vinagre.
Los papás de Carlos ya no sabían qué hacer para que no estuviese tan apegado al chupete.
-¡Ya eres muy mayor y los dientes se te están deformando!, le decían todos los días muy enfadados.
Poquito a poquito, día tras día, llegó el 5 de enero ¡la noche de Reyes! Todo el mundo decía que esa noche era mágica, que todo era posible, era el día más feliz de su vida, tenía tanta ilusión que le dio  por correr por el pasillo dando saltos y reírse a carcajadas sin ningún sentido.
Carlos iría a  la cabalgata con sus abuelitos y sus primos donde tendrían la suerte de ver a los tres Reyes Magos de Oriente, no se lo podía creer.
Cuando Melchor en una carroza gigante pasó por su lado le saludó con la mano, Gaspar le lanzó un beso y Baltasar...¡Baltasar le pidió su chupete!
Santo Cielo, qué podía hacer el pobre Carlos si el mismísimo Rey Baltasar le pedía su chupete. Después de pensárselo durante unos segundos que se le hicieron eternos, Carlos le ofreció su querido "tete" al Rey Baltasar, de repente un paje que por allí andaba se  lo cogió de la mano sin decir ni una sola palabra.
Carlos se sintió un poco raro al principio, ya no podía dormir con su chupete, cuando se acordaba de él y lo buscaba enseguida recordaba que el paje del Rey Baltasar se lo había llevado y poco a poco aceptó que ya no lo necesitaba.
Y fue por un caminito y fue por otro y si este cuento de Navidad te gustó, más tarde te contaré otro.
                                             FIN

Con este cuento de mi creación participo en el concurso de Zenda libros #cuentosdeNavidad.
Espero que os guste, gracias a tod@s por leerme
La tía Jose

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